Empieza por lo que te hizo buscar ayuda
Puede ser una situación concreta, algo que se repite o una sensación que todavía no sabes explicar. Una frase sencilla es suficiente para abrir la conversación.
Anota qué te gustaría que fuera diferente
No tiene que ser un objetivo perfecto. Puede ser dormir con menos preocupaciones, conversar sin callarte o entender por qué una situación te afecta tanto.
Prepara el espacio, no una actuación
Busca un lugar privado, comprueba tu conexión y reserva ese tiempo. Puedes hacer pausas, decir que algo te cuesta o preguntar cómo se trabajará. La primera sesión también es una oportunidad para conocer a tu profesional.
Contenido de reflexión. No constituye una evaluación psicológica ni permite establecer un diagnóstico.
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